Sánchez pasa de Hernando a Jordi Évole y Cifuentes se vuelve a sentar con Viri

La primera jornada de la sesión de investidura de Mariano Rajoy tuvo un protagonista aún mayor que el candidato: Pedro Sánchez. El ex secretario general del PSOE reapareció en el Congreso de los Diputados casi un mes después de su dimisión, y eclipsó todas las miradas de políticos de distinto signo y de periodistas de más de 100 medios de comunicación acreditados para la jornada de este miércoles. Sánchez llegó a la Carrera de San Jerónimo pasadas las cinco de la tarde, entró al hemiciclo cuando el reloj ya marcaba las seis, hora a la que comenzaba el pleno, sin corbata de candidato presidenciable, escoltado por César Luena —su hombre más fiel— y ocupó su nuevo escaño —el que antes ostentaba Eduardo Madina— tras un tenso saludo con Antonio Hernando, que ahora ocupa la silla del jefe de la oposición.
El ex secretario general del PSOE, que anunció por Twitter su llegada al Congreso y su no a Rajoy este jueves, pero se calló lo que hará el sábado, fue saludando uno por uno a todos los diputados de su grupo a medida que subía por las escaleras rumbo a su nuevo escaño. En el camino, sanchistas como Margarita Robles —firme en su 'no es no'— le abrazaron; otros como Pedro Saura reclamaban su atención desde su asiento... Hasta que llegó el turno de saludar a Antonio Hernando, que le daba la espalda ajeno a la llegada de su ex número uno: Sánchez le tocó el hombro, Hernando se volvió con cara de despistado y se dieron la mano brevemente. Luego Sánchez siguió su ascenso. Solo el saludo con Eduardo Madina fue aún menos efusivo 

Ya en su nueva ubicación, conversó en varias ocasiones con Patxi Lópezmientras Rajoy pronunciaba su discurso ante varios diputados de Unidos Podemos, que lucían camiseta verde para apoyar la huelga general de educación. Sánchez abandonó la Cámara sin valoraciones, asegurando que eso es tarea "que corresponde al grupo parlamentario" y sin aclarar qué votará el sábado.
Eso sí, a última hora de anoche —y también por Twitter— llegaba otra de las sorpresas. El popular presentador de 'Salvados', Jordi Évole, anunciaba que su programa no se iba de puente porque iba a recibir "nada menos" que a Pedro Sánchez. Allí, en La Sexta, dará la cara cuando ya Mariano Rajoy haya sido reelegido presidente y se sepa si ha seguido la disciplina de voto. Un buen colofón a toda una semana de dimes y diretes.

El candidato designado por Felipe VI y presidente en funciones subió a la tribuna entre feroces aplausos de la bancada popular, que interrumpió las palabras de su jefe de filas en más de una ocasión para ovacionarle, especialmente al referirse al desafío secesionista catalán, en presencia del portavoz del PP en el Parlament, Xavier García Albiol, muy atento desde la tribuna de invitados. Un discurso que los dirigentes de UP valoraron de forma muy negativa. “Mañana subiremos el nivel”, aseguró Pablo Iglesiasa su salida; “ha sido muy aburrido”, afirmó Xavi Domènech, portavoz de En Comú Podem.6 me gusta

La tribuna de invitados, llena hasta la bandera, contó con muchos dirigentes del PP que no forman parte de la Cámara Baja. Como es habitual, Cristina Cifuentes —presidenta de la Comunidad de Madrid— compartió asiento con Elvira Fernández, mujer del presidente, y Concepción Dancausa, delegada del Gobierno en Madrid. Las tres permanecieron un buen rato de pie para regocijo de los fotógrafos. También el exministro de Sanidad y portavoz del PP en Euskadi, Alfonso Alonso, atendía al candidato dos filas más atrás. Albiol, la diputada catalana y vicesecretaria Andrea Levy y el vicesecretario Javier Maroto. También el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, siguió el discurso de Rajoy en el Congreso y a su salida aprovechó para mantener una charla con la ministra de Empleo en funciones, Fátima Báñez. El padre Ángel tampoco quiso perderse el inicio de la investidura, a la que también acudieron el presidente del Senado, Pío García Escudero, y el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa.

Pese a todo, el discurso sí incluyó novedades. Especialmente en las referencias a otras formaciones, que, dadas las circunstancias, lo esperaban como 'agua de mayo'. Rajoy trató de ‘echar un capote’ a los socialistas, insistiendo en la “situación inédita y las circunstancias excepcionales”, que obligan a tomar decisiones “sin que nadie tenga que renunciar a sus principios” y al mismo tiempo “dejar a un lado todas las confrontaciones ideológicas”. Pero, sobre todo, trató de lanzar guiños a la formación presidida por Albert Rivera —que tanto este jueves como el sábado votará sí en la investidura—, haciendo mención en varias ocasiones a “los acuerdos alcanzados”, a “las 150 reformas” e incluso a algunas de las grandes banderas de Ciudadanos como el Pacto Nacional por la Educación. Discurso que el portavoz de C’s en el Congreso, Juan Carlos Girauta, tildó de “conformista” pero que contó con el visto bueno de los centristas: “Poco a poco”, comentaban sus dirigentes a la salida del pleno.
Además, Rajoy terminó su intervención de investidura, tras la que solicita a la Cámara Baja su confianza para que sea reelegido presidente del Gobierno, asumiendo que “cada día tendremos que construir una mayoría para gobernabilidad”, y reconoció estar “dispuesto a negociar cuanto sea necesario todas las decisiones”.
El patio del Congreso se llenó de diputados y periodistas una vez más antes de las siete de la tarde, en cuanto el candidato del PP concluyó sus palabras. Dirigentes populares insistían en el “tono constructivo” del discurso de su jefe, mientras el optimismo inundaba sus valoraciones ante la inminente reelección de Rajoy como presidente el sábado por la tarde, cuando la bancada del PSOE consume su abstención.

visto en mostachos